
Cuando las garrapatas pican a una persona, el cuerpo reacciona a las proteínas inyectadas durante la alimentación. Esta reacción a menudo se ve como un área roja, inflamada que puede causar comezón. No es raro que la reacción de la piel siga siendo visible durante unos días, pero en casos extremos, el efecto se puede sentir durante más tiempo. La severidad de la reacción variará de acuerdo con la sensibilidad del sistema inmunológico de la persona.
La hembra una vez alimentada se desprende del perro hospedero y busca un lugar protegido para depositar su masa, típicamente, de 1.000 a 3.000 pequeños huevecillos marrón oscuros. Debido a su tendencia a arrastrarse hacia arriba, los huevecillos por lo general son depositados en grietas y hendijas cerca de artículos colgando de las paredes, techos y azoteas.
El tratamiento debe realizarse en las áreas de pasto o arbustos adyacentes a la casa y/o perrera, al camino, orilla de los jardines y césped, y a lo largo de cualquier sendero así como en cualquier lugar donde acostumbre reposar el perro.
En los Estados Unidos no le va muy bien a la garrapata marrón del perro en la interperie de los bosques. Prefiere condiciones cálidas y secas donde vive el perro.